Piedra OnLine

jueves, 15 de junio de 2017

Chelforó: Un reclamo que desnuda la realidad de un pueblo


Chelforó tiene una sala de salud que está virtualmente abandonada y hace un año que no hay enfermera. El reclamo de una vecina dejó al descubierto las falencias.

Alrededor de 60 personas viven de manera permanente en este pequeño pueblo, que languidece al borde de la ruta nacional 22, mientras que otros tantos llegan para trabajar en los campos cercanos donde se producen cebollas, ajo, etc.

Esta semana, como nunca, los vecinos se hicieron escuchar. Reclaman de manera urgente que funcione de manera permanente el centro de salud. Distante a 30 kilómetros de Chimpay, y 38 de Chichinales, ante una emergencia médica deben salir con sus vehículos hacia cualquiera de estas localidades.

“Hace un año que no tenemos enfermera, pero tampoco tenemos ambulancia” dice Roxana Rodríguez, de 36 años, quien le hizo llegar al gobernador una carta reclamando por esta situación.

“Acá hay chicos, gente adulta. Personas con enfermedades crónicas y hasta un señor con un transplante”, menciona la mujer.

En pocos minutos, frente a lo que era el centro de salud se juntan 12 personas, el 20 por ciento de la población. Dos chicos, uno en brazos, seis mujeres y cuatro hombres. En la puerta, un cartel de papel y escrito a mano avisa “próxima atención viernes 16”. Son las mujeres las que llevan el ritmo de la conversación.

Incógnitas

La asistencia a la sala es periódica, sin un orden preciso. Atrás, en un solar raleado de yuyos un viejo furgón Volkswagen se ha convertido en refugio de animales y alimento del oxido. “Esa era la ambulancia” indicaron las mujeres señalando el vetusto vehículo.

“Acá no sabemos cuándo se atiende. Desde que se fue la enfermera que vivía y trabajaba acá, habrán venido a atender diez veces como mucho. Pero para atrás siempre estuvo mal atendido” dice Rubén Arrusa.

“Cuando hay una emergencia los minutos cuentan y nosotros tenemos como mínimo 30 minutos hasta Chimpay” mencionó Roxana, quien se puso al frente del reclamo.

“Esto no es política, acá están todos los vecinos pidiendo lo mismo: soluciones. Después que se conoció la carta, por casualidad parece que desde el hospital de Chimpay le indicaron al comisionado de fomento que van a venir dos veces por semana a atender pero a la escuela, porque van a clausurar la sala” agregó.

A la escuela asisten nueve chicos: seis al secundario y tres al primario. 
Los docentes llegan desde Regina. 
El transporte es otro punto. “Si queremos ir a Chimpay tenemos colectivo tres veces por día: a las 8, a las 12 y a la tarde. Y si tenés que ir en taxi, tenés que llamar a un móvil de Chimpay que te cobra 400 pesos para ir e igual para volver” dice una de las mujeres que rodea a Roxana.
“Un enfermero se necesita todos los días, como mínimo. Habemos al menos 50 personas, y además está la Ruta Nacional 22” . Rubén Arrusa, uno de los vecinos que vive desde hace décadas en Chelforó.

Chicos sin vacunas ni controles médicos
“Yo a mi nene no lo pude vacunar todavía. Tiene un año y medio. Pero cuando voy al hospital de Chimpay o no hay vacunas o no es el día. Yo no puedo viajar todos los días, y acá no vienen a dar las vacunas. Tampoco vienen a hacer los controles a los nenes”, sostuvo Abril Sánchez, con su hijo en brazos.

Hortensia Escobar y su marido han vivido siempre en este pueblo. “Mi marido es transplantado, y dos veces tuvimos que salir de urgencia. Llegó casi muerto. Gracias a Dios estaba mi hijo que podía manejar”, dijo.

En una emergencia “tenemos que ir a Chimpay; si es grave nos derivan a Choele. Pero si es mucho más grave el cuadro nos derivan a Alto Valle. Es decir que vas y venís durante horas” .

“Hace dos años que el gobernador Weretilneck no para en el pueblo”, dijeron los vecinos acerca de cuánto hace que no llega un funcionario al pueblo. “No es que no pase, sino que no para”, agregaron.